Lamentablemente estamos en un país en el que, aun a pesar de su gran evolución en los últimos 20 años, tanto social, como económicamente, dentro de la Unión Europea, aún hoy en día es el país de la UE en el que más abandonos y casos de maltratos se producen, sin que, al parecer, a nadie le importe, y lo que todavía es más importante, sin que nuestras autoridades hagan nada, o muy poco, al respecto. Se ve que el asunto ni da ni quita votos. Según la Fundación Affinity, más de cien mil perros son abandonados anualmente (según otras fuentes el número de perros abandonados sería el doble, es decir, hasta 200 mil), si bien, las verdaderas cifras serán mucho mayores, teniendo en cuenta que en muchas ocasiones los perros están sin censar y que el porcentaje de perros abandonados que llegan a protectoras y perreras municipales, apenas supera el 5% de los abandonados, por lo que nos podemos hacer una idea de la magnitud del problema.
En gran medida el problema se suscita por la gran cantidad de camadas que se dan en nuestro país, no deseadas, y cuyos dueños en un acto de irresponsabilidad, no se encargan de evitar, con la esterilización de sus animales, como ocurre en la mayor parte de los países de la UE, en el que la esterilización o es preceptiva o se realizan campañas de ayuda y concienciación, desde los propios organismos públicos, para que los propietarios realicen este acto tan sencillo y que tantos problemas nos evitarían. Tengamos en cuenta que un perro abandonado supone, aparte de una gran crueldad para con un ser vivo que no comprende este acto y que sufre lo indecible, un acto que pone en peligro a otras personas, porque se pueden provocar accidentes de tráfico, un acto, también, de insalubridad pública, por los riesgos que entraña un animal, sin control, sin cuidados, sin vacunas, etc. En España, la gente, por lo general, sigue sin esterilizar a sus mascotas y cuando se les propone, lo ven como un acto de crueldad, pero, verdaderamente, la única crueldad es la de abandonar a cientos de miles de perros todos los años por la ignorancia y egoísmo de estas gentes que asumen la responsabilidad de un ser vivo, creyendo que no tiene ni derechos, ni sentimientos, y que más se asemeja a un peluche que a un ser vivo que comparte con nosotros más del 80% de nuestra cadena genética: un ser vivo, que sufre, siente, goza, disfruta, se entristece, tiene buenos y malos recuerdos, que responde de igual manera a los estímulos externos que un ser humano.
España, no puede seguir siendo el país de referencia del maltrato animal en Europa, para ello, se ha de exigir una ley de protección animal de ámbito nacional, ya que vincule a todas las comunidades autónomas y que imponga unos mínimos europeos de defensa y dignidad en la protección de la vida animal. A partir de esa ley que cada comunidad autónoma elabore las suyas, pero siempre respetando los mínimos de la central, y a ser posible, llevándola un poquito más allá, en cuanto a las garantías que ha de asegurar que en nuestro país se erradique en la medida de lo posible el sacrificio indiscriminado de perros y gatos.
Por otro lado, nos encontramos año tras año, como más de 50 mil galgos, son literalmente ejecutados por sus propietarios. Un perro, como el galgo, tranquilo, noble, que se emplea cada día más, en diferentes países, como compañero "terapéutico" para mejorar el estado en los niños autistas, una vergüenza nacional que nos pone en la picota de muchos informativos europeos, algo que no alcanzan a entender allende nuestras fronteras. Desde luego, el código penal, debiera endurecerse y castigar, con penas de cárcel, además de la multa preceptiva, que tan bárbaro delito. Contra la barbarie, la ignominia, y la crueldad contra seres indefensos, la justicia ha de caer con todo su peso, contra estos cobardes psicópatas.
Porque como dijo Gandhi: la salud moral de una sociedad, de un pueblo, de una nación, se mide en gran medida por el trato que ésta dispensa a sus animales. Resulta evidente que la sociedad española, tiene muy tocada esa salud moral.
Otro día hablaremos de nuestras atávicas y seculares tradiciones de barbarie contra cientos de miles de animales, fundamentalmente: toros, vaquillas, becerros...
Hasta luego, animalistas.
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- 2008-10-13 @ 14:36:50
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- 2008-10-18 @ 13:41:56
ASPACAN
Aspacan es un asociación protectora de animales sin ánimo de lucro que viene trabajando desde hace más de 7 años en toda la zona oriental de Cantabria. Es una protectora pequeña, pero muy dinámica. En los últimos 4 años de convenio con el ayuntamiento de Laredo, hemos conseguido sacar en adopción, más de 500 perros: 400 de ellos en España, y, entorno a los 100, en Alemania.
En estos momentos los voluntarios de Aspacan estamos buscando nuevos terrenos donde poder ubicar las nuevas instalaciones de la protectora, pues donde nos encontramos, son unas instalaciones obsoletas y que apenas rebasan los 70 metros cuadrados. Por todo lo anterior, dimos entrada a diferentes ayuntamientos de la zona de escritos en los que exponíamos nuestros proyectos de futuro. En estos momentos nos ha respondido el ayuntamiento de Liendo, en principio interesado en el tema. Esperemos que todo esto fructifique en un futuro cercano y que en toda Cantabria Oriental los ayuntamientos puedan mantener convenios de recogidas de animales abandonados con nosotros, y podamos, al fin, decir que en Cantabria Oriental no se producen sacrificios de animales.
De todo ello os mantendremos informados.
Un saludo a todos los animalistas.
javierg
El 16 de septiembre de 2008, al igual que sucede cada año, tuvo lugar en Tordesillas, el todo de la Vega. Un acto de barbarie y salvajismo en que hordas de animales bípedos, presuntamente racionales, ávidos de sangre, persiguen y acosan a un toro, alanceándolo, hasta el "toque de gracia". Ya en el suelo, con el toro moribundo, las hordas se deleitan y recrean en el sufrimiento y agonía del animal. Todo un ejemplo de lo que ha de ser una ciudadanía respetuosa con los derechos de los demás seres vivos. Todo un ejemplo de educación para los más jóvenes y de respeto a la vida. Que se haga espectáculo y divertimento con el sufrimiento y agonía de un animal que no tiene ninguna posibilidad, puede ser tradición (tradición como lo fueron los espectáculos de gladiadores o los autos de fe de la inquisición, en el pasado), pero nunca cultura. Más bien responde a todo lo contrario: al embrutecimiento y falta de valores morales de toda una comunidad. Pero, el problema es mucho más grave, por miles de pueblos de nuestra geografía, suceden hechos similares, sin que los responsables políticos hagan nada, es más estas "orgías de sangre", están subvencionadas con dineros públicos, dineros de todos, lo cual agrava el asunto. El toro de la Vega, el "acerico" en coria, el toro de "júbilo" en medinacelli...todos ellos acaban con la muerte del toro, después de una grotesca orgía de sufrimiento para el animal cuadrúpedo, pero no ha de extrañar en un país que, aún sigue denominando a las corridas (matanzas de toros) como "fiesta nacional", aunque tan sólo un 7% de los españoles se consideren fieles seguidores de tan "magna hazaña". Me imagino que el poder del dinero, hace que todo siga así, es mucho el dineral que se mueve en torno a estas mal llamadas "fiestas". No obstante quiero creer, que con el paso del tiempo las nuevas generaciones, reprueben estos actos y los vean como lo que son: un sufrimiento gratuito y cruel que nos degrada como seres humanos.